Es un hecho que el arte enseña, es una de las manifestaciones más elevadas de la actividad humana, es un elemento esencial en el desarrollo y evolución del hombre. Mediante ella se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginada con recursos sonoros, plásticos o lingüísticos. Entre ellas tenemos la música, la literatura, el dibujo, la pintura, la escultura, el teatro, etc.

Se ha demostrado científicamente que el estudio de las bellas artes, desde edad temprana, cultiva en el ser humano una sensibilidad que lo lleva a desarrollar una ética muy sólida en su vida adulta.

El arte inculca disciplina y orden, fortalece la estructura necesaria para llevar a cabo procesos, genera en nosotros la constancia y la necesidad de concluir tareas, ya que nos ayuda a desarrollar el hábito de terminar lo que empezamos.

El arte infunde tolerancia y paciencia, cada día más escasas en nuestra sociedad. Nos enseña a controlar la frustración, a fortalecer la voluntad, a valorar el esfuerzo necesario para alcanzar nuestros objetivos.

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El arte enseña respeto y cordialidad porque nos lleva a convivir y trabajar con otros, a compartir y a ayudar.
El arte fomenta la creatividad, la sensibilidad y la autenticidad, lo que da como resultado el fortalecimiento de nuestra autoestima. El arte también nos da herramientas; al estimular el ingenio para resolver problemas nos muestra diferentes ángulos y perspectivas para ver la vida. Nos hace observar y mirar, en lugar de ver.

El arte nos muestra que hay que escuchar y entender en vez de juzgar; de esta forma, somos capaces de ver más allá de lo inmediato de las cosas, de las personas y del mundo.

El arte fomenta la creatividad, la sensibilidad y la autenticidad, lo que da como resultado el fortalecimiento de nuestra autoestima. El arte también nos da herramientas; al estimular el ingenio para resolver problemas nos muestra diferentes ángulos y perspectivas para ver la vida. Nos hace observar y mirar, en lugar de ver.

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El arte nos muestra que hay que escuchar y entender en vez de juzgar; de esta forma, somos capaces de ver más allá de lo inmediato de las cosas, de las personas y del mundo.

El arte es libertad, tanto a nivel individual como colectivo. Abre espacios para la experimentación y exploración de nuestra propia naturaleza. Nos permite expresar deseos, inquietudes y pasiones; pero también a tomar parte de situaciones sociales y políticas de modo que fuera imposible en otros contextos.

En conclusión, como dice el director de orquesta José Areán: “Más allá de su utilidad, el arte nos abre al autoconocimiento, nos vuelve seres sensibles y críticos, y profundiza nuestro entendimiento del mundo”.

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¿Que? ¿te ha hecho reflexionar o te ha puesto a pensar en algo? Me alegro. El arte desarrolla la opinión y el sentido crítico.

Actualmente, la mayoría de la gente piensa que “el arte es inútil” porque vivimos en un mundo en el que todo debe ofrecer un resultado claro. Lo fundamental no es la utilidad del arte o su valor material, sino lo que nos hace sentir y aprender. El arte nos convierte en mejores personas a través de un proceso por el que se da sentido al mundo y se mejoran nuestras sensibilidades.

 

 

 

 

 

 

 

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